Las fiestas en el Valle siempre fueron divertidas, hasta ésta. En casi todas la descarga de fuegos artificiales fue bien sonada, quizá la que más aquel año por el derribo del viejo cuartel cuando era inhabitable. Una ristra de cohetes seguida de la traca fue el anuncio del derribo. Decía la tía Saturna que habían colaborado los civiles.

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La prudencia es buena idea