Cada vez que reviso los recuerdos de Calderón viene a mi mente una vez que Honorio “El obrero” picando en una serie a mitad de la rampla capa 24 o 25 de esto no estoy seguro. Primeras horas una ristra de potentes focos se acercaba, la jefatura visitaba el taller. Buenos días sin más conversación caminaban a la galería superior. Media hora más tarde se acerca un joven sudoroso que seguía la misma dirección. Al llegar a la serie donde picaba el obrero, este silenció el martillo y le dijo “hay guaje a buena gente de arrimas”. Unos instantes después, haciendo señales con el foco, el Obrero se detuvo y le dijo ¡Yo no soy un guaje! ¡soy el ingeniero del grupo!. Que te vaya bien neno, dijo el Obrero.
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La prudencia es buena idea